miércoles, 29 de julio de 2009


Sigilosa al pasar, esa loba es especial. Mírala, caminar.
Qién no ha querido a una diosa licántropa en el ardor de una noche romántica.
Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa, no pienso quedarme a tu lado mirando la tele y pidiendo disculpas, la vida me ha dado un hambre voráz y tu apenas me das caramelos. Me voy con mis piernas y mi juventud por ahí aunque te maten los celos.
Una loba en el armario tiene ganas de salir, antes de irte a dormir.
Tengo tacones de aguja magnética para dejar a la manada frenética, La luna llena no da consejos ni los escucha. Si acaso me meto en aprietos también llevo el número de los bomberos; ni tipos muy lindos ni divos ni niños ricos yo sé lo que quiero, pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero.
Una loba en el armario tiene ganas de salir.
Cuando son casi la una la loba saluda a la luna, duda si andar por la calle o entrar en un bar a probar fortuna. Ya está sentada en su mesa y pone la mira en su próxima presa. Pobre del desprevenido que no se esperaba una de esas.
Sigilosa al pasar esa loba es especial, mirala caminar.

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